miércoles, 30 de abril de 2014

El Contemplado



De mirarte tanto y tanto,

de horizonte a la arena,

despacio,

del caracol al celaje,

brillo a brillo, pasmo a pasmo,

te he dado nombre; los ojos

te lo encontraron, mirándote.

Por las noches,

soñando que te miraba,

al abrigo de los párpados

maduró, sin yo saberlo,

este nombre tan redondo

que hoy me descendió a los labios.

Y lo dicen asombrados

de lo tarde que lo dicen.

¡Si era fatal el llamártelo!

¡Si antes de la voz, ya estaba

en el silencio tan claro!

¡Si tú has sido para mí,

desde el día

que mis ojos te estrenaron,

el contemplado, el constante

Contemplado!


Pedro Salinas

4 comentarios:

  1. un poema que no conocia, pero que me llego al alma...y la preciosa imagen muy bien ecogida..



    gozo con tus blogs..mi niña poeta...

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  2. ¡Mi padre adoraba a Pedro Salinas! ¡No sé si le hubiera gustado este tipo de blogs,ja,ja,ja, pero siempre fue un hombre objetivo, y no hubiera negado lo que yo defenderé: su exquisitez!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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Saborearon el placer