lunes 28 de septiembre de 2009

Las alhajas


Ella estaba desnuda, y, sabiendo mis gustos,

Sólo había conservado las sonoras alhajas

Cuyas preseas le otorgan el aire vencedor

Que las esclavas moras tienen en días fastos.

Cuando en el aire lanza su sonido burlón

Ese mundo radiante de pedrería y metal

Me sumerge en el éxtasis; yo amo con frenesí

Las Cosas en que se une el sonido a la luz.

Ella estaba tendida y se dejaba amar,

Sonriendo de dicha desde el alto diván

A mi pasión profunda y lenta como el mar

Que ascendía hasta ella como hacia su cantil.

Fijos en mí sus ojos, como en tigre amansado,

Con aire soñador ensayaba posturas

Y el candor añadido a la lubricidad

Nueva gracia agregaba a sus metamorfosis;

Y sus brazos y piernas, sus muslos y sus flancos

Pulidos como el óleo, como el cisne ondulantes,

Pasaban por mis ojos lúcidos y serenos;

Y su vientre y sus senos, racimos de mi viña,

Avanzaban tan cálidos como Ángeles del mal

Para turbar la paz en que mi alma estaba

Y para separarla del peñón de cristal

Donde se había instalado solitaria y tranquila.
Y creí ver unidos en un nuevo diseño

-Tanto hacía su talle resaltar a la pelvis-

Las caderas de Antíope al busto de un efebo,

¡Soberbio era el afeite sobre su oscura tez!-

Y habiéndose la lámpara resignado a morir

Como tan sólo el fuego iluminaba el cuarto,

Cada vez que exhalaba un destello flamígero

Inundaba de sangre su piel color del ámbar.

Charles Baudelaire

martes 16 de junio de 2009

Para tí mi amor




Fui al mercado de pájaros


y compré pájaros


Para ti mi amor


Fui al mercado de flores


y compré flores


Para ti mi amor


Fui al mercado de chatarra


y compré cadenas


Pesadas cadenas


Para ti mi amor


Después fui al mercado de esclavos


Y te busqué


Pero no te encontré mi amor.

miércoles 20 de mayo de 2009

Igual parece a los eternos dioses


Igual parece a los eternos Dioses

quien logra verse frente a ti sentado.

¡Feliz si goza tu palabra suave,

Suave tu risa!



A mí en el pecho el corazón se oprime

Sólo en mirarte; ni la voz acierta

De mi garganta a prorrumpir, y rota

Calla la lengua.



Fuego sutil dentro de mi cuerpo todo

Presto discurre; los inciertos ojos

Vagan sin rumbo; los oídos hacen

Ronco zumbido.



Cúbrome toda de sudor helado;

Pálida quedo cual marchita yerba;

Y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte,

Muerta parezco

SAFO DE LESBOS
Isla de Lesbos (hacia el 610 a.C-hacia el 580 a.C.)

miércoles 22 de abril de 2009

El Contemplado



De mirarte tanto y tanto,

de horizonte a la arena,

despacio,

del caracol al celaje,

brillo a brillo, pasmo a pasmo,

te he dado nombre; los ojos

te lo encontraron, mirándote.

Por las noches,

soñando que te miraba,

al abrigo de los párpados

maduró, sin yo saberlo,

este nombre tan redondo

que hoy me descendió a los labios.

Y lo dicen asombrados

de lo tarde que lo dicen.

¡Si era fatal el llamártelo!

¡Si antes de la voz, ya estaba

en el silencio tan claro!

¡Si tú has sido para mí,

desde el día

que mis ojos te estrenaron,

el contemplado, el constante

Contemplado!


Pedro Salinas

sábado 21 de marzo de 2009

ORACIÓN



Otra vez! Ven, dame, cédeme la fortaleza!


Desde lejos una frágil voz susurra su cruel,


pacifica miseria de obediencia sobre el cerebro que se quiebra,


suavizando su temor como si fuera un alma predestinada.


Cesa, amor callado! Destino mío!


Ciégame con tu oscura cercanía,


Oh ten piedad, amado enemigo de mi voluntad!


No me atrevo a soportar el tacto frío que me aterroriza.


Aún llévate de mí esta lenta vida,


enárcate más profundamente sobre mí,


semblante amenazador; orgulloso de mi caída recuerda,


apiadándote de quién es, de quién fue.


Otra vez! Juntos, abrazados por la noche, descansen sobre la tierra.


Desde lejos oigo una voz frágil respirando sobre mi cerebro que se quiebra,


ven, me entrego, enárcate más profundamente sobre mí, aquí estoy,


tirano no me dejes, sólo alegría, sólo angustia,


tómame, sálvame, sosiégame, o prescinde de mí.




autor: James Joyce

jueves 5 de marzo de 2009

A ELLA



En el invierno viajaremos en un vagón de tren

con asientos azules.

Seremos felices.

Habrá un nido de besosoculto en los rincones.


Cerrarán sus ojos para no ver los gestos

en las últimas sombras,

esos monstruos huidizos, multitudes oscuras

de demonios y lobos.


Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño...

un beso muy pequeño como una araña suave

correrá por tu cuello...


Y me dirás: «¡búscala!»,

reclinando tu cara-y tardaremos mucho en hallar esa araña,

por demás indiscreta.
Arthur Rimbaud

martes 7 de octubre de 2008

El hombre triste

Lloran voces sobre mi corazón ...
No más pensar en nada.
Despierta el recuerdo y el dolor,
Tened cuidado con las puertas mal cerradas.
Las cosas se fatigan.
En la alcoba,
Detrás de la ventana donde el jardín se muere,
Las hojas lloran. En la chimenea languidece el mundo.
Todo está oscuro,
Nada vive,
Tan sólo en el ocaso
Brillan los ojos del gato.
Sobre la ruta se alejaba un hombre.
El horizonte habla,
Detrás todo agonizaba
La madre que murió sin decir nada.
Trabaja en mi garganta.
Tu figura se ilumina al fuego
Y algo quiere salir.
El chorro de agua en el jardín

Vicente Huidobro