martes 20 de julio de 2010

Dame tu libertad...


Dame tu libertad. 


No quiero tu fatiga, 
no, ni tus hojas secas, 
tu sueño, ojos cerrados. 
Ven a mí desde ti, 
no desde tu cansancio 
de ti. Quiero sentirla. 
Tu libertad me trae, 
igual que un viento universal, 
un olor de maderas 
remotas de tus muebles, 
una bandada de visiones 
que tú veías 
cuando en el colmo de tu libertad 
cerrabas ya los ojos. 
¡Qué hermosa tú libre y en pie! 
Si tú me das tu libertad me das tus años 
blancos, limpios y agudos como dientes, 
me das el tiempo en que tú la gozabas. 
Quiero sentirla como siente el agua 
del puerto, pensativa, 
en las quillas inmóviles 
el alta mar. La turbulencia sacra. 
Sentirla, 
vuelo parado, 
igual que en sosegado soto 
siente la rama 
donde el ave se posa, 
el ardor de volar, la lucha terca 
contra las dimensiones en azul. 
Descánsala hoy en mí: la gozaré 
con un temblor de hoja en que se paran 
gotas del cielo al suelo. 
La quiero 
para soltarla, solamente. 
No tengo cárcel para ti en mi ser. 
Tu libertad te guarda para mí. 
La soltaré otra vez, y por el cielo, 
por el mar, por el tiempo, 
veré cómo se marcha hacia su sino. 
Si su sino soy yo, te está esperando.



de Pedro Salinas

martes 13 de abril de 2010


Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida,

déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de

piedras verdes en la casa de la noche, déjate

caer y doler, mi vida.



A. Pizarnik, Árbol de Diana (1962).

miércoles 10 de marzo de 2010

Amor de mis entrañas


Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.



El aire es inmortal. La piedra inerte

ni conoce la sombra ni la evita.

corazón interior no necesita

la miel helada que la luna vierte.



Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.



Llena, pues, de palabras mi locura

o déjame vivir en mi serena

noche del alma para siempre oscura.

Federico García Lorca

domingo 29 de noviembre de 2009

Reflexión oriental



"Quédate ante la puerta si quieres que te abran.

No dejes el camino si quieres que te guíen.

Nada está nunca cerrado sino a tus propios ojos"


Farid al-din Attar

lunes 28 de septiembre de 2009

Las alhajas


Ella estaba desnuda, y, sabiendo mis gustos,

Sólo había conservado las sonoras alhajas

Cuyas preseas le otorgan el aire vencedor

Que las esclavas moras tienen en días fastos.

Cuando en el aire lanza su sonido burlón

Ese mundo radiante de pedrería y metal

Me sumerge en el éxtasis; yo amo con frenesí

Las Cosas en que se une el sonido a la luz.

Ella estaba tendida y se dejaba amar,

Sonriendo de dicha desde el alto diván

A mi pasión profunda y lenta como el mar

Que ascendía hasta ella como hacia su cantil.

Fijos en mí sus ojos, como en tigre amansado,

Con aire soñador ensayaba posturas

Y el candor añadido a la lubricidad

Nueva gracia agregaba a sus metamorfosis;

Y sus brazos y piernas, sus muslos y sus flancos

Pulidos como el óleo, como el cisne ondulantes,

Pasaban por mis ojos lúcidos y serenos;

Y su vientre y sus senos, racimos de mi viña,

Avanzaban tan cálidos como Ángeles del mal

Para turbar la paz en que mi alma estaba

Y para separarla del peñón de cristal

Donde se había instalado solitaria y tranquila.
Y creí ver unidos en un nuevo diseño

-Tanto hacía su talle resaltar a la pelvis-

Las caderas de Antíope al busto de un efebo,

¡Soberbio era el afeite sobre su oscura tez!-

Y habiéndose la lámpara resignado a morir

Como tan sólo el fuego iluminaba el cuarto,

Cada vez que exhalaba un destello flamígero

Inundaba de sangre su piel color del ámbar.

Charles Baudelaire

martes 16 de junio de 2009

Para tí mi amor




Fui al mercado de pájaros


y compré pájaros


Para ti mi amor


Fui al mercado de flores


y compré flores


Para ti mi amor


Fui al mercado de chatarra


y compré cadenas


Pesadas cadenas


Para ti mi amor


Después fui al mercado de esclavos


Y te busqué


Pero no te encontré mi amor.

miércoles 20 de mayo de 2009

Igual parece a los eternos dioses


Igual parece a los eternos Dioses

quien logra verse frente a ti sentado.

¡Feliz si goza tu palabra suave,

Suave tu risa!



A mí en el pecho el corazón se oprime

Sólo en mirarte; ni la voz acierta

De mi garganta a prorrumpir, y rota

Calla la lengua.



Fuego sutil dentro de mi cuerpo todo

Presto discurre; los inciertos ojos

Vagan sin rumbo; los oídos hacen

Ronco zumbido.



Cúbrome toda de sudor helado;

Pálida quedo cual marchita yerba;

Y ya sin fuerzas, sin aliento, inerte,

Muerta parezco

SAFO DE LESBOS
Isla de Lesbos (hacia el 610 a.C-hacia el 580 a.C.)