Desde lejos una frágil voz susurra su cruel,
pacifica miseria de obediencia sobre el cerebro que se quiebra,
suavizando su temor como si fuera un alma predestinada.
Cesa, amor callado! Destino mío!
Ciégame con tu oscura cercanía,
Oh ten piedad, amado enemigo de mi voluntad!
No me atrevo a soportar el tacto frío que me aterroriza.
Aún llévate de mí esta lenta vida,
enárcate más profundamente sobre mí,
semblante amenazador; orgulloso de mi caída recuerda,
apiadándote de quién es, de quién fue.
Otra vez! Juntos, abrazados por la noche, descansen sobre la tierra.
Desde lejos oigo una voz frágil respirando sobre mi cerebro que se quiebra,
ven, me entrego, enárcate más profundamente sobre mí, aquí estoy,
tirano no me dejes, sólo alegría, sólo angustia,
tómame, sálvame, sosiégame, o prescinde de mí.
autor: James Joyce
